La dictadura del LED: por qué nuestras ciudades están perdiendo su alma bajo la nueva iluminación pública
La política medio ambiental de la luz led está destruyendo la vida a su alrededor empezando con potenciar los estados de ansiedad ya alterados de las personas

“El urbanismo moderno y el sistema de iluminación led está destruyendo la vida a su alrededor y volviendo loca a la gente, sin que nadie se entere de nada”
Es un titular claro, y lo respaldan cientos de expertos que hablan sobre la influencia negativa de la iluminación led en el sistema nervioso de todos los seres vivos.
Ya no estamos hablando de la muerte de los “pueblos más bonitos” del país.
Tampoco de la «extinción de ciudades auténticas y de época».
Hay un porcentaje de la población que lo percibe. Otros no. Pero el efecto negativo nos afecta por igual a todos.
El caso es este:
La expansión urbanística y la extensión tecnológica no responde a una demanda real de necesidades, sino a una adaptación forzada al desarrollo de la tecnocracia y la tecnología, cuyos motivos no están justificados.
Y esto es un error catastrófico. Un fallo de cálculo político auspiciado por la estupidez de los que toman decisiones y apoyado por la idiotez de los que tienen que hacer contra-política.
El reciente cambio de iluminación en nuestras ciudades (haciendo gala de la típica política urbanística de -si no está roto, lo cambio igual-) hemos visto, con la transición a la unidad led, el cambio drástico que han sufrido el entorno, sobre todo, en las zonas del casco viejo de la ciudad (de todos los pueblos y ciudades).
Como si nunca se hubiera hablado de lo que significa contaminación lumínica, los responsables de invertir nuestro dinero en elementos que mejoren el bienestar, han decidido implementar de forma nefasta este cambio “innecesario pero eficiente”.
¿Eficiente? ¿hasta qué punto?
En cualquier caso, ¿a qué viene el cambio de tono en la temperatura y el aumento en cantidad de luz?
La luz led se emite en una frecuencia de parpadeo (flicker) impreceptible pero con un impacto en la percepción de los animales. Un impacto todavía desconocido y de consecuencias insospechadas.
Además, contiene demasiada “luz azul” en fases del día donde los ritmos circadianos deben regularse hacia la noche y el descanso, y no hacia el día y la actividad
¿Qué estamos haciendo exactamente? Y…
¿Quién es la figura del famoso “técnico” que siempre escuda a los políticos?
Seguro que te suenan estos términos: certificación de sostenibilidad, garantía de calidad de estándares europeos, control de calidad de los organismos calificados… etc.
Detrás de estos perfiles, cuando preguntas a los concejales de medio ambiente y urbanismo, lo que hacen es proteger su credibilidad.
Disfrutan de no tener que soportar ninguna responsabilidad en su cargo: aluden a “los técnicos”. Un personaje interesante dentro del entramado de los procesos de decisión, que se supone que son asesores dentro del paradigma tecnocrático, pero nadie sabe exactamente qué hacen, ni cómo lo hacen.
Esta es una idea interesante. Atención:
Las unidades políticas, esas que entendemos como los que trabajan dentro de los ayuntamientos, deberían trabajar con una estrategia de ejecución clara, definida y alineada con los valores que defiende y propone públicamente. ¿Es correcto?
Si observamos esto, nos daremos cuenta (muy fácilmente) de que esta forma de actuación o mandato estratégico es nulo o utópico. Solo sirve como campaña de marketing preelectoral. Es decir, un espejismo que vende coherencia.
Una vez en el puesto, el equipo de gobierno se dedica a emitir una película improvisada con malos actores y una máquina de café expreso en cada despacho.
No toman decisiones. Parece que se dedican a trascender lo que les llega de arriba o lo que defienden “los técnicos”, al menos, cuando hablamos en materia de medio ambiente y urbanismo.
No tienen criterio propio así como tampoco vocación ni profesión. Y ya no hablemos de responsabilidad estratégica, social o cívica.
Responsabilidad es lo único que esta gente, salida del embrión de la idiotez, debería asumir.
Lo que sí tienen:
Miedo.
Ganas de hedonizar la vida a costa del dinero de los demás. La egocéntrica creencia de que si son elegidos dentro de un partido, adquieren automáticamente legitimidad para abrir la boca y decir tonterías, obviando por completo su responsabilidad social y medio ambiental.
El tema de la nueva iluminación implementada en casi todas las ciudades y pueblos de Galicia es grave, y la respuesta de los responsables cuando les preguntas es simpre la misma: “Los técnicos dicen que está bien”, «cumple con los requisitos de los organismos reguladores».
Pero no responden cuando les preguntas quiénes son “los técnicos o los organismos reguladores”. O cómo y en qué se basan estas regulaciones.
Tampoco sacamos conclusiones claras cuando planteamos por qué otros paises en Europa tienen una estrategia de iluminación mucho más cálida y orgánica.
Si los técnicos responden por los políticos, pero los políticos no responden por los técnicos… ¿Será que TODOS tenemos que dar por hecho que “los técnicos” están una jerarquía por encima de los ministros y el presidente? ¿en realidad son los alienígenas que les mandan?
¿Tienen «los técnicos» un interés especial en que se acaten decisiones estúpidas? o ¿es que la estupidez se fusiona con la pereza mental mientras se posea la garantía de un sueldo?
Cualquier persona inteligente sabe la respuesta.